lunes, 11 de octubre de 2010

Los fuegos del karma

Lo que nosotros podríamos considerar karma sería una ley de causa y efecto, si dañas a alguien en un futuro te pueden dañar, si perdonas a alguien en un futuro podrías ser el que ocupe el lugar de ser perdonado, si odias con el corazón a alguien en el futuro alguien podría odiarte con el corazón en algún momento. Podemos considerarlo como esa fuerza invisible que está relacionada con nuestros actos, si haces mal te van a hacer mal, ante un acto negativo hay que hacer uno positivo que lo compense y quizá así poder enmendarse. Pero, ¿es posible entregarse a los fuegos del karma sin salir quemado?

Cuando alguien te lastima demasiado hasta el punto de que lo unico que quieras es lo peor para él, que reciba el mismo dolor que te provocó, que sienta el mismo daño que se encuentra en tu corazón y alma ¿Es posible perdonarlo y dejar a un lado ese odio? ¿Es posible ponerse en el lugar de esa persona e intentar comprenderla? ¿Es posible dejar la bronca y mostrar un amor que pueda superar el odio que quiere impartir el karma? Cuando te sentís defraudado lo único que querés es que el otro se sienta igual de defraudado, que su karma decida dar la vuelta y pegarle la cachetada para que se de cuenta del daño que hizó. Pero lo que no nos damos cuenta es que al desearle el mismo daño que causó una persona para que aprenda de ello quemándose no soluciona el problema. Si esa persona recibiese todo lo contrario a ese odio es probable que cambié para mejor.

Si buscas acciones para participar en una farsa lo que vas a obtener es una farsa, si le buscas algo bueno a la vida es probable que la vida te de algo bueno, corriendo sin rumbo vas a encontrarte sin un rumbo. Al karma no hay que buscarlo como el vengador justiciero, sino como una guia para aprender a obrar mejor, más que esperar que le pase un ojo por ojo, diente por diente al otro. Hay que aprender a perdonar al que te hizó mal, hay que aprender a amar al que te odia por más que cueste, por más que duelan los fuegos del karma. Pero quizá de esa forma podamos avanzar ambos y llegar a un camino con luz que no arda y ver un cielo azul.

jueves, 7 de octubre de 2010

El poder de las palabras

¿Qué valor tienen las palabras para ustedes? ¿Pueden las palabras superar al mismo acto y tener un valor único? Las palabras sirven para que nos podamos comunicar entre nosotros, para así poder expresar por nuestra voz lo que podemos y no hacer en actos, recitar nuestros pensamientos y convertirlos en algo más. Es increíble lo que las palabras que decimos pueden llegar a lograr, a veces no nos damos cuenta del efecto que llegasen a tener y las consecuencias que podría asumir cada una de estas.


¿Alguien puede expresar únicamente en palabras lo que quiere expresar en actos? ¿Alguien puede decirte "te quiero" y que esas palabras tengan la misma intensidad que la de quererte?, ¿Alguien puede decirte "lo siento" y que esas palabras demuestren que se está arrepentido y se quiere enmendar? Hay veces en las que necesitamos arriesgarnos, pasar de la palabra al acto y dejar a un lado el vacío que puedan tener las palabras. Pero hay otras veces por las cuales la mejor forma de arreglar las cosas es mediante las palabras y no por los actos... pero... el simple hecho de animarse a hablar y gritar lo que pensas ¿no es acaso un acto? ¿el tener el valor para no callar nuestra pena y dicha no es un acto mucho más valioso que el de callar y esperar que el tiempo solucione las cosas?


Las palabras como bien en muchos casos se encuentran con un gran vacío presente dependiendo el uso que le demos, pueden llegar a ser las únicas que superen a los actos, que superen al cobarde tiempo que avanza y avanza obligándonos a tomar caminos a las apuradas. Puede que las palabras nos metieran en problemas, que hubiesen sido una forma de que lleguemos a nuestra verdad subjetiva incompleta que nos está separando pero también pueden ser la llave que nos hagan llegar a una verdad objetiva y que nos encontremos en este desierto, sólo hay que arriesgarnos a ver que hay más allá de los actos y las palabras...