martes, 12 de abril de 2011

El sonido del silencio


El silencio es como una bala que penetra tu ser y te envenena lentamente el alma, es como una obra sin actores, como una canción sin notas, una caríe que con el tiempo te termina pudriendo los dientes.

Cuando una persona se deja llevar ante el sonido del silencio deja a un lado su existencia, esperando que el tiempo decida las acciones que nosotros callamos y no pudimos decidir, este mundo está lleno de silencio, la gente para evitar sufrir decide callar sus palabras, silenciar sus actos y esperar que el silencio siga su curso en nuestras vidas.

Voces, ruidos, llantos repletos de lágrimas, el sonido de la angustia, del dolor incluso de la desesperación, todo tiene sonido. Los gritos eufóricos de niños jugando en el parque, el dolor de una pareja que sabe que no pueden quererse libremente, los sueños de un niño de la calle, las notas de una canción melancólica.

De lo que más temía cuando era chico era al silencio, intentaba hacer de todo para evitarlo pero hay cosas que no puedo perdonarle al silencio ni perdonarme a mi mismo, el no poder decirle cuánto la quería a mi abuela y abrazarla cuando ella se fue a otro lado, no tener en brazos a mi sobrinito que se encontraba internado esperando la llegada de un milagro, el no encontrarme presente cuando mi abuelo estaba agonizando, callar mi angustia mientras todos reían, no mirar a la persona que quise para no ver el sonido triste de su mirada.

¿Qué tiene el silencio que se encuentra siempre que nosotros estamos solos? Hay muchas cosas que hubiera querido decir y no pude por sentir un nudo en la garganta que me impedía gritar, gritar que yo quería esto, gritar que yo no quería esto, ser libre.

Dejando al silencio seguir su curso las voces se terminan quedando en el olvido, la luz termina apagándose en medio de la oscuridad, los sueños se van amargando y se desvanecen, dejando que el silencio te consuma lo único que encontrás es silencio en medio de las voces...

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