martes, 12 de abril de 2011

¿Lobo estás?



¿Alguno de ustedes se acuerda del cuento de la Caperucita roja? La pequeña niña que lleva una caperuza roja que le obsequia su querida abuela, un día la mamá de la caperucita roja le dió un cesto de comida pidiéndole que se lo lleve a su abuela ya que ésta ultima se encontraba enferma y podría aliviarle, no sin antes advertirle que siga el sendero sin adentrarse mucho en el bosque. La niña obediente inició su viaje tranquilamente por el sendero del bosque con la comida para su abuelita que vive en una cabaña situada ahí, ella camina confiada de que no le pasará nada cuando no se da cuenta que había alguien rondando en el bosque, el lobo estaba al acecho.

El lobo se le acercó y se puso a conversar con la inocente pequeña que no sabía del daño que le podían hacer, logró saber que ella se dirigía a lo de su abuela a llevarle alimentos para que mejore. Al saber eso al picaro lobo se le ocurrió la idea de hacerle una treta a ambas y aprovechando lo inocente que es la niña logro persuadirle para que vaya a distraerse en las profundidades del bosque recortando flores mientras él se disponía ir a lo de la pobre señora y hacerse pasar por Caperucita para poder devorar a la abuelita y hacerse pasar por ella.

Cuando la niña siguió su camino y logró llegar a lo de su abuelita vió al lobo vestido de ella, ingenuamente se le acercó a el y por su exceso de confianza terminó siendo devorada...

¿Por qué hago una referencia de este viejo cuento? Porque un lobo se puede encontrar hasta en la mirada que parezca más inocente, porqué este se encuentra acechando en el bosque donde nos encontramos todos, con la intención de que nos sumerjamos en las profundidades atrayendonos con sus trucos y mentiras mientras éste viste una piel de cordero que nos confunde. El busca lograr su objetivo de dejarnos a un lado, de lograr atraparnos para poder lastimarnos y dejarnos sin nuestra idéntidad para así poder matarnos. Quiere que tengamos miedo y dejemos nuestra voluntad a un lado mientras se pone a afilar sus dientes, cuánto más miedo tengamos, más afilados serán sus dientes.


Si nos dejamos doblegar por el mismo miedo de perder y no buscamos como transformar ese miedo en otra cosa el lobo terminará ganando y nos terminaremos quedando solos aceptando que perdimos la batalla. Si dejaramos a un lado el miedo por el lobo y buscaramos el coraje para sacarle su piel de cordero no perderíamos lo que queremos... Nos encontramos en un bosque donde todos somos corderos y el lobo puede ser cualquiera, incluso uno mismo. Sólo hay que aprender a vivir sin miedo a perder y demostrar que le podemos dar pelea al lobo ya que, de todas formas, nos encontramos al acecho del lobo...

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